Pedicura a domicilio en Bahia Blanca

Pedicura Profesional a Domicilio en Bahia Blanca

Consejos Prácticos

Acá le propongo un compilado de consejos y buenas prácticas para el cuidado general de sus pies.

No ignore el dolor de pies, no es normal.

Examine sus pies todos los días. Cuando usted se bañe o se vista. Preste atención a los cambios en el color y a su temperatura. Busque el aumento de grosor o cambio de color de sus uñas (puede ser una señal del desarrollo de hongos), controle las grietas o cortes de la piel. El desprendimiento o pelado de la piel en la planta de los pies o entre los dedos podría indicar la existencia de hongos (pie de atleta). Ningún engrosamiento en la piel del pie se considera normal. Examine las zonas lastimadas, en las que los zapatos ejercen fricción sobre sus pies y dedos.

Compare un pie con el otro para detectar cualquier cambio.

La higiene es fundamental. Lávese los pies con regularidad. Se deben utilizar jabones neutros y evitar el agua caliente, ya que predispone a la proliferación de hongos. Cerciórese de lavar bien entre los dedos. Seque sus pies y dedos con cuidado antes de ponerse las medias y los zapatos. El exceso de humedad y el calor, así como los restos de jabón, favorecen la proliferación de hongos y bacterias, por lo que es importante prestar atención a los espacios entre los dedos y dedicar un tiempo a dejar los pies bien secos antes de ponernos cualquier calzado.

Mantenga sus pies bien secos. Si sus pies sudan mucho, trate de usar zapatos que tengan poros en la parte superior y de cambiarse las medias dos veces al día. Aplique talco directamente en los pies. Si usa medias de nylon, que tienden a retener la humedad, use un forro absorbente debajo de ellas.

Hágase una pedicura una vez al mes, cortando y limando las uñas bien rectas para evitar que se claven en la piel y se produzca la uña encarnada, tan dolorosa. Eliminar durezas y callosidades utilizando una piedra pómez y darse un masaje con una crema nutritiva especial para pies.

Consultar con un especialista es la recomendación más idónea para que éste explore de modo adecuado lo que ocurre para recetar las cremas o demás fármacos más apropiados según sea el caso.

Consulte a su farmacéutico acerca de soluciones podológicas. Existen productos diseñados para aliviar los dolores provocados por las distintas patologías: almohadillas plantares, protectores antifricción, dediles y separadores para callos, taloneras, etc. El farmacéutico podrá asesorarlo acerca de los más adecuados a sus necesidades.

Informe a su médico sobre los problemas serios. Si el dolor es intenso o persistente, si existen grietas de la piel entre los dedos, si los huesos del pie o de los dedos parecen estar fuera de su sitio, o si la piel está enrojecida, hinchada o es dolorosa, será necesario que busque ayuda profesional con su médico.

Evite andar descalzo en piscinas, duchas públicas etc., para evitar las infecciones por hongos o verrugas. Proteja sus pies utilizando chancletas o escarpines de goma. En la playa o cuando esté expuesto al sol, utilice siempre protector solar en sus pies como en el resto de su cuerpo.

El calzado es fundamental para evitar las enfermedades en los pies. Recuerde que los zapatos que use deben adaptarse a sus necesidades y no al contrario.

Muchas de las malformaciones de los pies en adultos mayores son causadas por el uso de zapatos indebidos durante la juventud, aunque también pueden estar asociadas a la presencia de enfermedades degenerativas como la Artritis Reumatoidea, la Artrosis, la Diabetes tipo II y ciertas enfermedades del sistema circulatorio.

Un buen calzado es muy importante para permitir la respiración de los pies y para que su forma se respete de manera adecuada. Los zapatos ajustados deben descartarse para siempre.

Seleccione el zapato adecuado para la actividad que va a realizar con él (es decir para trabajar, correr, etc.). Compre los zapatos hacia el final del día en que los pies tienden a estar más dilatados. Cambie de zapatos cuanto antes si estos están ya muy desgastados o deformados.

Utilice un calzado flexible, transpirable, de anchura adecuada a sus pies y que le resulte cómodo. Busque aquellos que tengan una planta acolchada o, en su defecto, utilice una almohadilla plantar sintética para evitar sobrecargar sus pies.

No use zapatos de piel rígida o de plástico muy duros. Si usted es mujer, debe dejar de usar zapatos puntiagudos con tacones altos y sustituirlos por zapatos más amplios, más suaves y con tacones más bajos. Hay que reservar el cazado de tacón solamente para los momentos especiales. No deben tener un uso diario ya que afectan y modifican mucho la estructura del pie.

Utilice más de un par de zapatos y alterne su uso, no utilice los mismos todos los días.

No es recomendable compartir las herramientas para cortar las uñas, ni siquiera con otros miembros de la familia.

Use medias de materiales naturales. Apueste por prendas elaboradas con materiales como el algodón, en lugar de los que contengan fibras sintéticas que impiden la correcta transpiración. Así mismo, haga lo posible por evitar las costuras muy marcadas que ejerzan presión o roces sobre la piel.

No use medias con elásticos superiores apretados, pues estos no favorecen la circulación de la sangre. Córtese las uñas de los dedos de los pies de forma recta, pero no demasiado cortas, especialmente las esquinas; puede conducir a que las uñas se deformen clavándose y produciendo heridas. Las personas con diabetes o problemas circulatorios deben extremar los cuidados porque son más propensas a la infección.

Acojine las zonas lastimadas. En ocasiones, usted obtendrá alivio al aplicar parches, cojines o plantillas que se venden en las farmacias sobre las regiones lastimadas de sus pies.

Proteja las uñas de disolventes y detergentes agresivos, ya que pueden dañar la lámina ungueal. No abusar del esmalte, ya que reseca la uña y la deteriora. Los quitaesmaltes de acetona dañan la uña.

Aplique cremas hidratantes para suavizar y mantener sanas las cutículas. Se pueden utilizar productos para estimular el crecimiento, evitar estrías y reforzar las uñas.

Aplicar una crema hidratante a los pies después del lavado, sobre todo en los talones, la zona del pie que más se reseca y en la que pueden aparecer grietas. Emplee un producto adecuado según el estado de su piel.

Masajearse cada día los pies abarcando desde el talón hasta el tobillo y con dedicación a la planta y el empeine. Además de ser muy relajante, evita la formación de durezas. Para conseguir una mayor efectividad, es mejor hacerlo utilizando una crema hidratante o, mejor todavía, un aceite aromático.

Hágase baños de pies, sumergiéndolos en agua tibia con sal para relajarlos, o mejor aún, alterne los baños de agua fría con los de agua tibia.

Mantener una buena circulación sanguínea elevando los pies cuando se está sentado o acostado.

Si usted es una persona con diabetes es vital que visite a su médico por lo menos dos veces al año para un chequeo.

 

PIE DIABETICO

 

Que hacer:

Revise sus pies a diario con el fin de detectar cualquier corte, ampolla, rozadura o cambio de color, hinchazón o herida.

Informe a su equipo sanitario sin perder tiempo. Utilice un espejo para revisarse la planta del pie o, si esto le resulta difícil, pida ayuda a otra persona. Proteja siempre sus pies.

Utilice calzado adecuado tanto dentro como fuera de casa para evitar lesiones en los pies.

Revise el interior de su calzado antes de ponérselo a fin de detectar cualquier piedrita, objeto afilado o zonas duras.

Cuando compre calzado nuevo, hágalo al final del día. Los pies están hinchados al final del día y así podrá asegurarse mejor de que el calzado que compre no es demasiado apretado y se ajusta bien.

El uso de medias le puede ayudar a evitar lesiones. Asegúrese de que no le aprietan demasiado y láveselas a diario. Compruebe que no tengan agujeros.

Lávese los pies con agua y jabón. Lave con cuidado los espacios interdigitales. Séquese los pies a conciencia, especialmente entre los dedos.

Utilice aceites o cremas para mantener la piel hidratada.
Córtese las uñas de los pies rectas y límese las partes afiladas.

Vaya periódicamente a que le revise los pies un profesional sanitario.

Mantenga las heridas cubiertas con gasas limpias.
Recuerde que los problemas del pie, aunque no duelan, podrían ser graves.

 

Qué no hacer:

Evite utilizar zapatos de punta estrecha, tacones (especialmente de aguja), sandalias de tiras o chancletas.
No lleve medias apretadas.

Evite caminar descalzo siempre que pueda. Si no puede evitarlo debido a razones culturales o religiosas, debe tener mucho cuidado y evitar el riesgo de quemadura en superficies calientes en climas cálidos.

Cuando se lave los pies, asegúrese de que el agua no esté tan caliente como para quemarse.

No utilice braseros ni bolsas de agua caliente para calentarse los pies.

Nunca intente tratarse los pies usted solo con callicidas o cuchillas de afeitar.

Evite el exceso de peso.

No fume: el tabaco perjudica el riego sanguíneo hacia los pies.

No utilice joyas ni bijoutería en los pies.

 

CALLOS

 

Para eliminarlos, podemos usar una solución de colodión elástico salicílico y progresivamente se irán ablandándolo, hasta que con ayuda de un palito, salga fácilmente, toda la piel arrastrando el callo.

También los parches con espuma y salicílico o simplemente una pasta hecha con cera y salicílico, igualmente irán ablandando la piel circundante.

 

UÑAS ENCARNADAS

 

Se producen cuando las uñas se clavan al lado del dedo en el crecimiento de las mismas.

El problema es que las uñas crecen hacia los lados también, por mal formación, por calzado demasiado apretado o estrecho o simplemente por haber sido mal cortadas, hacia los lados, exageradamente de modo que se clavan en el dedo, produciendo inflamación y posterior infección de la misma.

Para evitar esto hay que procurar cortar la uña de forma cuadrada, evitando eliminar la aparte que no se ha clavado.
Si tenemos ya la infección la solución es limpiar profundamente el pie, con agua templada y jabón y posteriormente con agua oxigenada en abundancia. Como se trata de una infección, tenemos que tratar la zona con una pomada antibiótica y cubrirla para que penetre de modo oclusivo.

Su pedicura puede hacer una cura más intensa, eliminando esa piel infectada y añadiendo un algodón o una pequeña gasa, para evitar que la uña vuelva a clavarse cuando crezca.

Una vez haya crecido es difícil que vuelva a clavarse.

 

HONGOS EN LAS UÑAS DE LOS PIES

 

Los hongos en las uñas de los pies son un problema muy molesto y antiestético.

Estos hongos se alimentan de la queratina de las uñas, provocan que la uña se amarillee, oscurezca, se engrose y se resquebraje, además posteriormente se va despegando del dedo, por lo que suele ensuciarse en la parte interior de la misma.

Para curarlos se ha de ser muy constante. Cuesta mucho eliminarlos y pueden pasar de una uña a otra.

Si el hongo está muy avanzado y lleva mucho tiempo, el médico recetará medicación oral, la cual se ha de seguir al pie de la letra durante el tiempo prescrito, generalmente 12 semanas.

Como tratamiento tópico, lo ideal son los anti-fúngicos en forma de laca de uñas, que se ha de aplicar a diario, limando la uña antes, para ir eliminando esa parte muerta.

Como última solución está la cirugía.

Son al igual que otras afecciones, muy contagiosos.

Como preventiva, el aceite del árbol de té es una de las sustancias más efectivas.

 

AMPOLLAS

 

Suelen ser inevitables cuando se estrenan zapatos, lo cual demuestra lo inadecuado de los mismos.

Para evitar las ampollas, todos los días antes de comenzar a andar, aplicar un poco de vaselina, especialmente en y entre los dedos, planta y talón.

Todos los días, después de colocarse la vaselina, ponerse medias de algodón sin costuras, y si se llevan botas, además de las de algodón, otro par de lana.

En caso de ampollas, hay quienes aconsejan quemar una aguja de coser para esterilizarla, y atravesar la ampolla con la aguja en la que previamente habremos enhebrado un hilo, dejando el hilo dentro de la ampolla para que drene, y cortándolo por los extremos a un par de centímetros de la ampolla.

Recordar también que no es conveniente ducharse justo antes de empezar a andar, especialmente con agua muy caliente y durante mucho tiempo, pues la piel de los pies se queda arrugada y es más propensa a las ampollas.

 

PIE DE ATLETA

 

La higiene corporal y evitar los contagios son la base de la prevención, para ello se debe: Utilizar zapatillas de baño en los vestuarios, duchas, piscinas, etc.

No utilizar toallas de otras personas.

No intercambiar ropa ni calzado.

Realizar una higiene diaria y profunda de los pies, se trata de mantener la piel limpia y seca, para ello se deben lavar con agua y jabón y realizar un buen secado de los mismos sobre todo en las partes infectadas.

Usar calzado y medias que permitan la absorción y transpiración del pie, y si es el caso, cambiarlos cuando sea necesario para evitar la humedad que favorece el desarrollo de los hongos. Se recomienda alternar el uso del calzado y de las zapatillas deportivas diariamente de manera que cada par pueda secar completamente mientras se usa el otro.

Emplear antitranspirantes locales para evitar la excesiva sudoración.

Una vez instalado el mal hay que buscar, en tiendas naturistas, una crema de árbol de té ya preparada.

Con ella se frotarán los pies todas las noches hasta que estén sanos.

 

TALONES AGRIETADOS Y RESECOS

 

En verano con las sandalias, el contacto con el aire, y el andar descalzos, pueden provocar un aumento de la sequedad de los pies. Sin embargo, la excesiva sequedad en los pies se puede padecer durante todo el año, lo que puede provocar incluso grietas en los talones que pueden hasta sangrar y doler al andar. Podrían producirse infecciones si son muy profundas.

Han de tener un cuidado especial las personas con enfermedades crónicas como la diabetes o problemas en el que el sistema inmunitario puede estar disminuido.

Las personas obesas que además han de estar mucho tiempo de pie, tienen más tendencia a padecer este problema.

Es más habitual en personas mayores en las que la piel está más seca por falta de nutrición natural de la misma.

No tienen por qué aparecer del mismo modo en ambos pies, algunas veces, aparecen más en un pie que en otro debido a que andamos más fuertemente, por diferentes longitudes de las piernas (somos asimétricos), por andar ladeando o simplemente por el calzado.

Para ello aconsejo que el tratamiento no sea agresivo.
Si la piel seca y muy dura es demasiado gruesa, es necesario cortar la piel muerta. Si se escoge este método como primera puesta a punto después por que la piel es exageradamente gruesa, hay que hacerlo con mucho cuidado de no cortar piel sana y no provocar una herida.

Prefiero un tratamiento menos agresivo pero continuado, utilizar una lima específica para los talones y otras durezas irán eliminando poco a poco esta piel muerta al mismo tiempo que se irá regenerando. La piedra pómez con la piel húmeda después de la ducha diariamente mejorará la cicatrización de la misma piel.

Si no se cuidan los pies, la parte reseca cada vez es más gruesa, rompiéndose la piel y formando verdaderas heridas y la curación va a ser mucho más difícil.

Posteriormente, aplicar una crema que contenga un poco de salicílico, o urea que mejorará la cicatrización al estimular la renovación celular.

Si las grietas son muy profundas, unos parches con hidro-coloides aportaran la humectación necesaria a esa zona y cicatrizará, pero para ello es imprescindible que la piel alrededor de esta grieta este flexible, por lo que ha de estar hidratada.

El mantenimiento diario con una crema humectante, algunas personas con la misma crema corporal es suficiente.

Pero hay que insistir y no dejarlo, ya que algunas personas tienen más tendencia a formar callosidades que otras.

Las medias hidratantes y reparadoras, también son útiles, generalmente están impregnadas de urea y su composición textil las hace oclusivas por lo que mejora evitando la pérdida de agua y mejorando la absorción por la piel de las cremas hidratantes.

También nos pueden ser igualmente útiles nuestras medias de algodón, aplicando a modo de mascarilla vaselina con un poco de jugo de limón y luego las medias durante toda la noche.

 

TRAUMATISMOS Y HEMATOMAS SUBUNGUEALES

 

Para evitar los traumatismos en cadena en deportistas, éstos deben cortarse y limarse a menudo las uñas de los pies sin dejar que sobrepasen demasiado el borde libre de la punta de los dedos. De esta forma se impide que la uña tope con el calzado y provoque traumatismo.

No es recomendable colocar una uña postiza en el lugar de la uña perdida, se han descrito efectos segundarios del tipo de reacciones alérgicas por contacto, infecciones, hemorragias, parestesias y severo dolor.

No limpiar la sangre debajo de las uñas con una lima o un palito de naranjo, ni cortar la placa ungueal lesionada por dentro, pueden darse con estas prácticas laceraciones avulsivas severas que afectaran la matriz, con el riesgo de desarrollarse una onicolisis, una paroniquia , que se encarne la uña o alterar la línea amarilla con el borde libre de la uña.

Individuos que sufren de diabetes, deben controlar y revisar diariamente sus uñas, para que estos pequeños traumas no se conviertan en infecciones graves y evitar que sean colonizados por hongos. Consulte a su médico si nota cualquier cosa anormal: engrosamiento de la uña, cambio en el color o dolor que no ceda. Vigilar que la uña no se encarne. Es necesario hacer hincapié en la absoluta necesidad de una gran cautela delante de una uña que presenta en proximidad de la lúnula una pequeña mancha negra, bien localizada, ya que puede existir una evolución de un melanoma, y la precocidad de un diagnóstico es imprescindible.

Cuando la infección del traumatismo se curó completamente, es necesario ayudar a la uña a regenerarse en prevención de un crecimiento anormal y con el fin de evitar así distrofias, grietas, desdoblamientos o la encarnación de la uña. La aplicación de un reparador de uñas, es una respuesta apreciable para cuidados tópicos y ayudar al crecimiento rápido de las uñas, y sustituir en su totalidad a la placa ungueal que ha sido dañada.

Sin embargo, antes de haber completado los cuidados, aun cuando la nueva uña no haya aparecido, se aconseja no maquillarla.

 

PIES SECOS O AGRIETADOS

 

Para combatir el resecamiento podemos empezar por eliminar las células muertas con una piedra pómez. Pasarla mediante movimientos circulares por las zonas más secas o con durezas.

A continuación lo que podemos hacer es dejar en remojo nuestros pies en agua tibia con jabón durante aproximadamente quince minutos. Existen jabones especiales para este tipo de problemas que ayudan a suavizar la piel seca. Si lo desea puede utilizar en lugar de jabón, medio vaso de vinagre o jugo de limón.

Por último, aplique una buena capa de crema hidratante específica para pies. Puede ser una crema humectante o puede prepararla usted en base de vaselina y jugo de limón, que además podrá guardar en la heladera tapándola bien.

 

UÑEROS

 

Los uñeros o panadizos son inflamaciones que se producen en los tejidos que rodean a la uña o se encuentran cercanos a ella.

Debido a que se trata de un proceso inflamatorio, los uñeros suelen acompañarse de enrojecimiento, ligera tumefacción, dolor y, muchas veces, acumulación de pus.

Los factores que facilitan la aparición de uñeros son una manicura o corte de uñas mal realizado, la existencia de pellejos cerca de la uña o el crecimiento de la uña hacia el interior del borde (uña encarnada), pequeños traumatismos y cortes de piel en las proximidades de las uñas.

Usar con más frecuencia la lima en lugar de las tijeras y aplicar sobre la uña unas gotas de limón (con ello se ablandará y los resultados serán mejores).

Eliminar con cuidado los pellejos de piel.

Utilizar calzados anchos, transpirables y con poco tacón de forma tal que no empuje o moleste de alguna forma las uñas de los pies.

Aplicar sobre la piel circundante de las uñas, cada noche, un poco de vaselina y luego dar un pequeño masaje de arriba abajo con el fin de eliminar los pedazos de piel reseca que pudieran existir.

 

ROZADURAS DE ZAPATOS

 

Las rozaduras de los zapatos, sobre todo cuando nos quitamos las medias parece una cosa irremediable sobre todo en verano y con zapatos nuevos.

Hemos de evitar llevar el zapato nuevo demasiado tiempo.
Cuando la piel del zapato es demasiado dura o alguna costura del zapato molesta, el zapatero lo podrá adaptar a la forma del pie humedeciéndolo.

Aplicar algo de crema hidratante en los zapatos hará que se ablanden.

Usar medias gruesas cuando son nuevos, también permite que los zapatos se adapten a la forma del pie sin peligro de rozar.

Las llagas o rozaduras de los pies pueden infectarse muy fácilmente debido a la zona que se encuentran.

Cuando se empieza a notar una rozadura lo ideal es proteger la zona y si es posible procurar cambiar de calzado para evitar la formación de la ampolla.

Es importante extremar la higiene, ya que es fácil que se infecte por ello es conveniente aplicar algo de povidona yodada con un algodón para secar la piel y si se ha de continuar andando, cubrirlo con un pequeño vendaje o apósito.

Si la ampolla tiene sangre o pus, no se debe tocar bajo ningún concepto y aplicar algo de pomada antibiótica.

Para las rozaduras lo ideal son los hidro-coloides ya que forman una segunda piel y no se mueven como las clásicas tiritas, hay que dejarlos hasta que se caiga el hidro-coloide o si se mueve cambiarlo.

 

SUDORACIÓN EXCESIVA

 

Al igual que las manos, la sudoración excesiva  en los pies es un problema, porque ésta produce irritaciones así como olor desagradable.

Cuando el problema es realmente muy importante le denominamos hiperhidrosis y realmente se trata de un problema médico. Se puede tratar como tal, con botox u otros fármacos.

Sobre el olor: el sudor tiene un olor característico sobre todo dependiendo de la alimentación de la persona o por algún medicamento. Algunos alimentos que hacen que huela fuerte el sudor pueden ser el ajo, los espárragos o la cebolla o algunas especies.

Aunque realmente el olor es desagradable debido a las bacterias circundantes en el cuerpo, en la ropa o zapatos o en el pelo que provocan fermentación y toxinas que son las que realmente huelen mal, cuando el olor extremo podemos denominarle bromhidrosis o osmidrosis.

Es por ello que es muy importante la higiene diaria, no solo con agua sino con jabones que retiren estas bacterias.

Igualmente los agentes desodorantes, eliminan el olor del sudor al llevar alcohol y otros desinfectantes.

También regulando la transpiración con agentes secantes o anti-transpirantes como pueden ser los polvos de alumbre, cloruro de aluminio o hexahidrato de aluminio.

La sudoración excesiva y la falta de higiene de los pies pueden provocar igualmente aparición de hongos en los pies, al encontrarse estos en su medio húmedo ideal para su desarrollo.

Los hongos en los pies son contagiosos por lo que uno se puede infectar en piscinas, gimnasios, baños públicos y por compartir zapatillas.

 

MAL OLOR EN LOS PIES

 

Vale la pena comenzar resaltando que la principal causa del mal olor de los pies es la sudoración, y aunque en sí mismo el sudor es inodoro, lo que sucede es que gracias a él se provee la humedad necesaria y un ambiente propicio para que se reproduzcan y prosperen algunas bacterias que viven de manera natural en nuestra piel y que como parte de sus procesos naturales “desprenden” un gas (producto de la síntesis de proteínas y demás) el cual causa el mal olor. Para comenzar, todo lo podríamos reducir a mantener los pies secos y no habrá tal ambiente propicio para las bacterias; pero resulta que ya las tenemos en nuestros pies y no hay manera de que al cabo del día huelan bien, ahí es cuando queremos saber qué hacer para eliminar el embarazoso mal olor de pies.

A título informativo les comento que la comunidad científica ha identificado diferentes tipos de olores que provienen de diferentes tipos de estructuras químicas resultantes en los procesos metabólicos de las bacterias, los más comunes son por ejemplo la Brevibacteria que se alimenta de la piel muerta que tenemos en los pies y se aloja principalmente en las plantas y entre los dedos, produce uno de los olores a metanol más comunes, fuerte, penetrante y sulfuroso.

Existe otra que da ese olor a “queso rancio” que efectivamente también está presente en ese tipo de quesos y es el Staphylococcus epidermidis, responsable de ese embarazoso olor avinagrado.

Para nadie es un secreto que las medias y su material de fabricación tienen un gran impacto en el olor del pie, tal es así que la industria de fabricación de calzado y medias ha desarrollado cada vez mejores productos para la eliminación de la sudoración del pie y por ende del mal olor. En muchos portales ya se perfila un par de tecnologías en medias, como las mejores para las personas que sufren de excesiva sudoración y mal olor en los pies.

Si no los encuentra compre principalmente los de algodón y en segundo lugar de lana.

Si sufre de mal olor en los pies o quiere evitarlo, deshágase inmediatamente de todas las medias que tengan Nylon o Poliéster que son absolutamente desrecomendados por interferir en la transpiración natural del pie.

Como se puede imaginar, el mal olor de los pies es una inquietud de los seres humanos desde la antigüedad y por ello le puedo decir que los remedios más sencillos son los más efectivos; muchos talcos y productos grasos del mercado lo que hacen es acentuar mucho más un problema que en el fondo tiene una raíz muy simple que es la de mantener controlada la sudoración y humedad del pie para que no puedan vivir tantas bacterias.

Además de los varios remedios caseros, también existen otras alternativas para su control:

PLANTILLAS ANTI-OLORES: casi se desaconsejan por la sencilla razón de la excesiva proliferación en el mercado de imitaciones de plantillas que dicen contener carbono o agentes anti olores, y que terminan por no ser más que un placebo que en ocasiones causa reacciones alérgicas. Solo se las puede recomendar si está seguro y las va a adquirir en un sitio de su confianza. Si ya las tiene y son extraíbles, deberá preguntarse hace cuanto no las lava (las puede meter en la lavadora) si son de cuero las puede limpiar con lavandina y una toalla.

SUPLEMENTOS DE ZINC: según se ha comprobado en algunas investigaciones con pacientes con problemas de mal olor en los pies, la falta de zinc es la responsable de un gran porcentaje del problema. Para evitarlo pruebe añadiendo zinc a su dieta, comprando un suplemento vitamínico y si la falta de zinc era la razón, el olor va a desaparecer.

TRATAMIENTOS MÉDICOS: actualmente y solo por mencionarlos, existen diferentes tratamientos para la eliminación definitiva de la sudoración en los pies y por ende el mal olor, antibióticos de prescripción, Bótox, Láser y cirugía son solo algunas formas en que actualmente se trata la hiperhidrosis o excesiva sudoración en los pies.

 

MANTENER LOS PIES SUAVES
 


Limarse los pies es unos de los trucos más comunes usados por las mujeres, pero se debe evitar caminar descalza, puesto que hace que se reseque la piel. Lo mejor es usar plantillas de tela o esponja, esto concibe que se reduzca el roce con el zapato con el fin de mantenerlos suaves y libres de durezas.

En horas de la noche es de suma importancia aplicarse una buena crema en los pies, luego ponerse medias e irse a la cama, de esta forma, consigue una hidratación acelerada durante la noche. No falta descartar métodos naturales o algunas recetas caseras que ayudarán a tener una mayor suavidad.

En algunas ocasiones la mayoría de las mujeres por la falta de dinero se descuidan, sin embargo existe un truco que se puede hacer sin gastar mucho dinero. Tener a la mano aceite de ajonjolí y aplicarse un poco en la zona afectada, tan pronto hacerse un ligero masaje y mantenerlo así toda la noche.

Para mantener los pies suaves es útil tener durante la ducha una piedra pómez o una esponja vegetal acompañado de un masaje suave en vista de que esto causa que se remuevan las células muertas y las capas de la piel endurecida.

 

CONSEJOS PARA ELEGIR EL CALZADO

 

A la hora de escoger unos zapatos, los principales criterios que se toman suelen ser la estética, el color y el precio. Parece paradójico que en la elección de la compra influyan más nuestros ojos que nuestros pies.

No obstante conviene tener en cuenta una serie de consejos:
El volumen del pie varía con el ejercicio. Es preferible comprar un par de zapatos después de un día de actividad.

Deben de probarse los zapatos de pie y no sentado, ya que, al estar de pie, y sostener el peso del cuerpo, el pie se aplana y se alarga.

Los zapatos deben ser de la talla justa. Muy pequeños dificultan la circulación sanguínea, comprimiendo los músculos y dando lugar a durezas y callosidades. Si quedan grandes producen rozaduras y ampollas.

Recordar que el zapato se debe amoldar al pie, y no al contrario.

El ante pié del zapato no debe ser de punta muy estrecha.

El contrafuerte debe sujetar, pero no oprimir.

El tacón no debe ser muy alto (no más de 4 cm.).

El material no debe ser ni muy rígido ni muy flexible.

Debe ser transpirable pero resistente.

 

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